La “democracia chilena” sigue apilando cadáveres de manifestantes

A la fecha van más de 42 personas asesinadas por la brutalidad y exceso  de las FF.AA , 1400 detenidos, 121 desaparecidos y 12 mujeres violadas, es un espejo al pasado, se vuelve a sentir la represión de la dictadura fascista de Pinochet, efectivamente se esta viviendo una guerra: del Estado contra el pueblo chileno que lucha por reivindicar sus derechos, aplastados por un sistema económico desigual y que ha llevado a vivir en la misera a mas del 80% de la población, como en toda América Latina.

“Reconozco mi falta de visión y pido perdón a mis compatriotas” Piñera.

Palabras llenas de cinismo e hipocresía; es sus espaldas lleva la muerte de jóvenes estudiantes, de trabajadores, de mujeres violadas, de los desaparecidos, la supuesta democracia chilena se esta cayendo por si sola en su propio peso de mentiras y políticas neoliberales que han traído el descontento y la convulsión social, no solo en la capital sino en todo el país.

Chile siempre fue, en los últimos años, puesta en el pedestal de periodistas, politólogos, economistas y analistas de tendencia liberal como el ejemplo a seguir en materia económica por toda la región latinoamericana, los Chicago Boys hicieron bien su trabajo, dispararon la economía del país pagando un alto costo social, no todos tienen acceso a la educación, no hay oportunidades de empleo para todos, el costo de vida es de los más altos del continente, tiene un sistema de salud deficiente y la privatización del agua son unas de las perlas que adornan el “éxito” del país andino.

Pero  mantienen la inflación baja y estable y comparativamente hablando tiene los niveles de pobreza y desempleo más bajos de Sudamérica, las manifestaciones masivas y el descontento generalizado demuestran que el crecimiento económico no significa precisamente que la iniquidad y la pobreza disminuyan y que los pobres tengan accesos a esa bonanza económica; en otras palabras el crecimiento económico del país lo gozan unos pocos: los grandes consorcios económicos y las familias políticas que controlan el país, además de las grandes corporaciones trasnacionales que invierten allí.

Se cayo la mentira neoliberal en el país austral, ahora la cuestión es, cómo apaciguar la ola de violencia que vive el país, obviamente la respuesta no es asesinando a los ciudadanos, los líderes políticos de Chile deben tomar decisiones que se enmarquen en la democracia y el consenso, no en la violencia, la represión, de eso ya esta cansada toda la región. Ni un muerto más en Chile; la CIDH debe tomar cartas en el asunto y ser parte negociadora y garante para superar la crisis.

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