OPINIÓN | Un llamado a la sensatez. Por Luis Guillerno Echeverri Vélez

Por Luis Guillerno Echeverri Vélez

 

 

 

 

No me atrevo a decir que ante las variables exógenas y la infinita ignorancia que aún tenemos del virus y del grado de devastación de la Economía global, el obrar del gobierno sea ni milagroso, ni venenoso.

Ya gran parte de la nación está a la marcha, de forma relativamente responsable aunque con marcada variabilidad entre regiones y localidades. Eso si, sin demanda ni oferta, y con pánico, pero trabaja al nivel que las circunstancias lo permiten.

No voy a expresar apoyo o no al encerramiento. Lo que se es que el virus al igual que las consecuencias económicas de la depresión son selectivos, no presentan un comportamiento homogéneo. Las características del propio virus que ya sabemos que como la gripe repite, el medio ambiente y su comportamiento en el mismo, la fortaleza o resistencia genética de quienes se exponen a la enfermedad pues las diversas Pre condiciones también son un factor genetico, la cultura ciudadana y la observancia cívica las medidas de distanciamiento e higiene que evitan ser un multiplicador exponencial de la peste, las acciones del gobierno y la calidad de los médicos etc etc etc., sin duda explican en general y sin ponderación estadística conocida, ni menos significativa por falta de datos sólidos, las diferencias abismales entre naciones en medio de esta catástrofe global.

Pueden presentarse olas de contagios, pueden perderse los recursos invertidos en prevención, puede que el tiempo y la diligencia y más recursos a la Salud ayude a mitigar la dificultad de la saturación hospitalaria, pero lo que no es recuperable en el corto ni en el mediano plazo, es el efecto devastador en la gran mayoría de los sectores de la economía.

A diario leo justificadas razones para recomendar esta o aquella medida, la intención es entendible y la natural, pero el riesgo de neutralización de los efectos es alto y no garantiza nada.

Señores estamos en una depresión económica con graves efectos en la salud y socio políticos también. Solo puedo decir con certeza gracias a Dios estamos en manos de un presidente Sensato y Honesto, así los oportunistas de siempre, lejanos y cercanos, y toda suerte de extremistas resentidos e insensatos, quieran ensuciar su nombre.

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