Escándalo deja al descubierto secretos de inteligencia militar

Por cuenta del espionaje ilegal a políticos, periodistas, funcionarios y hasta exmilitares, y actos de corrupción en el Ejército, la inteligencia y la contrainteligencia del país quedaron expuestas.

Cinco meses después de que estallara el primer escándalo, nadie sabe aún quién ordenó los perfilamientos y seguimientos a civiles ni para qué; y tampoco se sabe quién se enriqueció torciendo contratos y vendiendo información. Sin embargo, en medio de las pesquisas, se han ventilado documentos clasificados y de seguridad nacional que las ‘manzanas podridas’ mezclaban con las carpetas ilegales.

La guerra interna que se vive en el Ejército también terminó por exponer decenas de labores de contrainteligencia, reunidas en la operación Bastón, de las que el país tampoco estaba enterado y que tocan a una parte del generalato.

De hecho, el comandante del Ejército, general Eduardo Enrique Zapateiro, habló esta semana de la existencia de infiltrados y de traición.

“La traición proviene de las entrañas, de lo más cercano. Vamos a revisar la incorporación del personal de la especialidad (…), puede haber infiltrados o penetrados en todos los grados, aún en los más relevantes”, admitió Zapateiro en la Comisión Segunda de la Cámara, en una citación que pasó inadvertida.

Tras declararse preocupado por la filtración de documentos, aseguró que fueron violados los protocolos y que eso obligará a la institución a revisar procedimientos y hasta la contrainteligencia.

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