Del COVID-19 al «camaradavirus»

Cuando Wang Fang, destacada escritora china, laureada con el más preciado premio literario de su país en el 2010, comenzó a denunciar el ocultamiento de la epidemia del Covid-19 por parte del gobierno comunista, pasó de héroe a villana. Su paisano, el médico Li Wenliang, fue acallado por el Partido Comunista por tratar de avisar a sus colegas sobre una “extraña neumonía similar al Sars”.

Comenzó allí otra gran farsa, con catastróficas consecuencias para la humanidad, en nombre del marxismo-leninismo, como si no hubieran sido suficientes los millones de muertos que ha dejado a su paso la implantación de esta diabólica ideología en diferentes confines del planeta.

Desde el 31 de diciembre la mayor parte de la población sabía que en Wuhan circulaba una enfermedad parecida al Sars, a pesar de que el gobierno difundía la especie de que el virus no se transmitía de persona a persona. Sólo el 22 de enero se anunció que la enfermedad era contagiosa, cuando gran parte de la misma estaba infectada. (1)

Sin embargo, la OMS, entidad dirigida por un obsecuente aliado de la China, Tedros Adhanom Ghebreyesus, desoyó las opiniones de expertos y la denuncia formulada por Taiwan, y aplazó la declaratoria de la pandemia hasta el 11 de marzo, (47 días después de que la había reconocido el gobierno chino), cuando ya se contabilizaban 120.000 contagiados, 4.500 muertos y 114 países afectados. Pudo más en la decisión de la OMS el interés de cubrirle la espalda a sus camaradas chinos que la protección de la salud de la población mundial. (2)

Ahora, mientras el mundo entero se debate en el dilema de mantener la cuarentena con peligro de dar al traste con la economía o iniciar la apertura económica, bajo la amenaza de un rebrote del contagio, el comunismo sigue impertérrito su estrategia de siempre, la de la cartilla de Marx , Lenin y Stalin.
Para muestra, unos cuantos botones:

  1. El régimen comunista chino ha aumentado su penetración no solo comercial, sino también ideológica, en países como Italia, España y varios de Latinoamérica, a pesar de los defectos de fabricación de sus productos.
  2. En países controlados por la dirigencia comunista, se ha aprovechado la crisis sanitaria para coartar las libertades, e incursionar de manera indebida en la información privada. Aún en países como Colombia, donde existe un régimen democrático, las autoridades locales de orientación izquierdista se valen de la crisis para vulnerar los derechos ciudadanos, mejorar su imagen y financiar los grupos LGTB.
  3. El Grupo de Puebla, integrado por guerrilleros y líderes comunistas ya propugna por una globalización a la medida de la izquierda radical, dando preponderancia a la OMS y a nuevos “valores” como la reducción de la desigualdad, la seguridad alimentaria, el desarme militar y otras lindezas por el estilo.
  4. Líderes de izquierda se quieren valer de la crisis para imponer en la legislación y en el gobierno sus viejas aspiraciones, como la promoción de la ideología de género, la despenalización del aborto, el salario universal, la nacionalización de empresas esenciales, la expropiación de inmuebles en arrendamiento.

¿A dónde iremos a parar? Como dicen por aquí: “Va ser peor el remedio que la enfermedad”.

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