Opinión: Reglas claras, igualdad para todos, por Fernando Salazar propietario de Águilas Doradas

Por: Fernando Salazar

Hace 11 años tuve el privilegio de embarcarme en este sueño llamado Águilas Doradas. A través de él, he tenido la oportunidad de rodearme de directivos de gran valía y de enormes conocimientos deportivos, financieros, legales, de la salud e industriales.

Este sueño, acompañado de una esperanza perseverante, a pesar de sus altas y bajas, ha logrado consolidarse en el tiempo. He viajado por el mundo, he conocido otras culturas, he observado fútbol en otras latitudes, he visto jugadores de todas las estirpes y calidades, me he dejado envolver de la magia de este maravilloso deporte llamado fútbol.

No tengo el conocimiento que la gran mayoría de ustedes tienen y que brinda la academia. Recién ahora, Dios sopla sobre mis alas para terminar mis estudios.

Este largo camino, recorrido durante 11 años, me ha permitido aprender de ustedes en todos los aspectos. Hoy, humildemente, sí, sorpréndanse, humildemente, quiero hacer una reflexión a parrtir del momento que vivimos.

Todos, absolutamente todos, deseamos y añoramos una mejor estructura para el fútbol colombiano, todos voceamos de lo que debería ser y lo que no es, todos señalamos impajaritablemente a quienes en su condición dominante omiten o dejan de realizar, y que podría redundar en el mejoramiento de nuestra casita, de nuestra familia llamada Futbol Profesional. Hablamos de ética y moral, cuán alejados estamos de estos altruistas valores: queremos un arbitraje perfecto pero nos hacemos los giles cuando algún árbitro se equivoca a favor nuestro, y en caso contrario, nuestra voz de protesta retumba y llega hasta los más recónditos lugares de la creación. Pretendemos fallos justos de las comisiones, pero cuando se trata de nuestros intereses, de nuestros jugadores, técnicos o nosotros mismos, confiamos en el esguince que pueda hacerse a la norma para beneficiarnos. Cuando del diseño del campeonato se trata, dependiendo de nuestra posición en el anterior, apoyamos determinada propuesta, y peor aún, cuando se trata de jugar el campeonato, buscamos por todos los medios cómo beneficiarnos a expensas de meterle una cachetada al juego limpio, socavando los principios de la ética y la moral que tanto añoramos. Verbigracia, jugar en la altura o en ciudades con temperaturas elevadas en horarios expresamente prohibidos por lineamientos de FIFA. Similar cosa sucede con el tema del descenso.

Con la anuencia del Presidente de turno buscamos prebendas, esto es, préstamos, anticipos por fuera de los establecidos, tiquetes aéreos, invitaciones a giras o eventos internacionales. Algunos de nosotros incluso vamos más allá incorporando familiares a la nómina de la Dimayor y de la Federacion, al Comité Ejecutivo e incluso a las delegaciones internacionales de Conmebol y FIFA.

El debate que podría surgir sobre la ética y la moral lo dejaré para otro espacio.

Cuando se trata de la repartición de recursos pretendemos captar la mayor tajada, simplemente avalados por unas líneas que describen unos estatutos y que lejos están de los verdaderos principios de equidad, haciendo una mirada obtusa al nivel de inversión que cada uno de nosotros realiza.

Ahora bien, ¿seremos nosotros ilustres compañeros quienes icemos la bandera del cambio, quienes le dejemos a nuestros hijos, a nuestro país, a la afición, un fútbol mejor, con el lema “REGLAS CLARAS, IGUALDAD PARA TODOS” podremos ponernos el casco de la sabiduría, revestirnos con la armadura de la humildad, la honestidad y la equidad
acompañado de la espada de la ética y la moral?

¿Seré un soñador al pensar que de manera conjunta, concertada y dialogada podemos realizar verdaderos cambios que trasciendan en el tiempo? Podremos reunirnos dos o tres días a trabajar desde la rectitud del intención?

Los invito compañeros a que en una sana autocrítica nos pongamos la mano en el corazón y si es menester y hay voluntad realicemos una verdadera transformación del Fútbol Profesional Colombiano.
Espero y confío que estas cortas líneas escritas desde el fondo de mi corazón, toque sus corazones y sea la cuota inicial para que unidos, logremos un verdadero cambio, fortaleciendo la institucionalidad de nuestra casita llamada fútbol, desprendidos del egoísmo, vanidades e intereses personales.

REGLAS CLARAS, IGUALDAD PARA TODOS.

Abrazo fraterno, Fernando Salazar.

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