Opinión | Un rotundo SÍ al Metro de la 80, por Lina García Gañán

La semana pasada en el Concejo de Medellín le dijimos SÍ a las vigencias futuras que aseguran los recursos necesarios para que el Metro de la 80 sea una realidad, hecho histórico al que se suma el gran compromiso del Gobierno Nacional en cabeza del Presidente Iván Duque, que se ha comprometido con la financiación del 70% del proyecto, por Ley de Metros.

Así las cosas, el Municipio financiaría la obra con un 1,062 billones de pesos, y a su vez la Nación pondría 2,47 billones de pesos restantes, por lo que el proyecto tendría una valor final estimado de 3,54 billones de pesos.

Su construcción estará dividida en tres tramos: el primero de ellos empezando desde Caribe hasta la Floresta, y que contaría con una inversión de 1,4 billones de pesos; el segundo tramo está estipulado desde la Floresta hasta La 30 con un costo de 0,69 billones de pesos; y finalmente, el último tramo de 0,66 billones, que será desde La 30 hasta la Aguacatala.

Igualmente es menester decir que el Metro de la 80 tendrá una longitud de 13,25 km a lo largo del corredor de La 80, contará con 17 estaciones, están contemplados 7 intercambios viales, de los cuales ya hoy dos están en ejecución, y una estación soterrada.

El Metro de la 80 beneficiará de manera directa a los habitantes de las comunas de Castilla, Robledo, Laureles, La América, San Javier, Guayabal y Belén con una población estimada de 976 mil habitantes, y tendrá la capacidad de movilizar más de 52 millones de  pasajeros al año.

Es importante ver al Metro de la 80, no solo en clave de transporte sostenible e inteligente, sino también de reactivación y recuperación económica, mencionando además que le representaría a Medellín un ahorro de 106 mil millones en emisión de CO2, baja accidentalidad y congestión vehicular, que permitirá significativamente mejorar la calidad del aire en la ciudad.

Este es sin duda un proyecto que pone a Medellín a la vanguardia en alternativas sostenibles de movilidad, del cual ya veníamos siendo ejemplo en Latinoamérica con las líneas A y B del Metro, los Metrocables, el Metroplús y los buses eléctricos que hoy día están circulando por la ciudad.

El Metro de La 80 será un proyecto que detonará la transformación urbana en términos de espacio público, vivienda y usos comerciales a lo largo del corredor, por ello la ciudad debe ser eficaz a la hora de capturar las plusvalías que se generarán, así como hacer una adecuada gestión predial del proyecto. Consideramos estratégico el papel del Metro como operador urbano, para evitar lo ocurrido con el trazado de la Línea A del Metro, cuyas plusvalías se quedaron en manos de los privados.

No obstante, la planeación meticulosa que ha tenido el Proyecto del Metro de la 80, es una realidad que, en Colombia, por múltiples razones, muchas obras terminan con sobre costos o retrasos, por lo que he hecho el llamado a la administración para tener en cuenta los mecanismos de gestión del suelo para que la obra no se vea desfinanciada, sin que esto implique que se le haga el más riguroso control, vigilancia y seguimiento.

Igualmente he sido enfática en el llamado a la implementación de la Política Pública de Protección a Moradores, para que las familias y comerciantes que se puedan ver afectados por este proyecto, puedan obtener un precio justo por sus viviendas o locales, así como una reubicación adecuada y en el mismo sector, para que no se pierda el arraigo con el territorio. Del mismo hay que incluir y concertar con el gremio del sector de transporte de pasajeros, para que el futuro de estas empresas no se vea afectado.

El Metro de la 80 no es solo una obra de movilidad, es una visión de ciudad que ayudamos a construir todos de manera colectiva, apelando a la Medellín del futuro que todos soñamos y en la que sin duda se constituye en la excusa perfecta para llevar la Cultura Metro a todos los rincones de la ciudad.

#JuntosHacemosMás

 

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