Elecciones de hoy en Boliva, las más complejas en el país en los últimos años

Las elecciones de este domingo fueron las más complejas en el país en los últimos años por el alto grado de polarización política y la pandemia. El Tribunal Electoral dijo que los resultados oficiales tardarían días en ser conocidos. Este lunes se esperan noticias del recuento.

Aunque hubo calma en los más de 5.000 puntos de votación, la jornada electoral del domingo en Bolivia no pudo ser más caótica y controvertida. Pocas horas antes de que se abrieran las urnas, el gobierno de la presidenta interina Jeanine Áñez ordenó la militarización en varias zonas del país, lo que agregó más tensión a los ya agitados y polémicos comicios en los que los bolivianos estaban llamados a elegir su próximo presidente y su nuevo Congreso.

El propio ministro de Gobierno de Áñez, Arturo Murillo, supervisó el despliegue de uniformados y tanques por todo el país. Apenas se divulgaron las imágenes de los militares patrullando en las calles comenzaron a llover las críticas al gobierno de Áñez y a los veedores internacionales que estaban pendientes de la jornada electoral por un “doble rasero”.

“Si se hubiera militarizado así el día antes de las elecciones de 2019, Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos y toda la derecha estaría gritando ‘dictadura’”, se quejaban en redes sociales los seguidores del Movimiento al Socialismo (MAS), partido del expresidente Evo Morales, representado ahora por el candidato Luis Arce.

La medida también fue catalogada de inconstitucional, pues según el Artículo 149 de la Constitución de Bolivia, la fuerza pública, cuyo mando queda en manos del Órgano Electoral Plurinacional el día de las elecciones, debe “permanecer acuartelada hasta que concluya el funcionamiento de las mesas de sufragio”, según informó la criminóloga boliviana Gabriela Reyes.

Además de esto, decenas de observadores internacionales y periodistas independientes denunciaron agresiones por parte de las autoridades locales mientras cumplían con sus tareas. Diputados y diplomáticos argentinos que fueron invitados y autorizados como veedores para las elecciones en Bolivia, como el diputado Leonardo Grosso, del Frente de Todos, denunciaron atropellos a su llegada. Además de Grosso, dos diputados y un senador argentino fueron detenidos al llegar a La Paz. Y, como si fuera poco, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspendió el conteo rápido de votos para, dijo el organismo, “no generar incertidumbre” entre el pueblo.

“El domingo en la noche no vamos a tener el resultado oficial y final. Esto nos va a tomar algunas horas adicionales y es importante que la ciudadanía tenga paciencia, porque el resultado va a ser confiable (aunque) un poco más lento”, señaló el presidente del TSE, Salvador Romero.

Pero la decisión del TSE lo único que hizo fue agregar más incertidumbre sobre los resultados finales. Uno de los primeros en quejarse sobre la decisión fue precisamente el expresidente Morales, quien calificó de “altamente preocupante” la dirección que tomó el TSE de suspender el sistema de Difusión de Resultados Preliminares (Direpre), encargado del conteo rápido.”Hicimos observaciones públicas que no fueron atendidas oportunamente. Esta decisión de última hora despierta dudas sobre sus intenciones”, tuiteó Morales.

Tanto la OEA como el Centro Carter, la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), la Unión Europea y la Iglesia católica respaldaron la decisión del TSE y señalaron que esta “privilegia la certeza y busca evitar poner en riesgo la difusión correcta de los resultados”, además de garantizar la información del cómputo oficial.

Para el MAS, de nuevo, los veedores internacionales fueron contradictorios en este ámbito. En las elecciones de 2019, el gobierno de Morales fue criticado luego de que el extinto sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP), reemplazado por el Direpre, dejó de emitir el desarrollo del conteo de votos durante casi un día, y luego reanudó su funcionamiento repentinamente, mostrando al expresidente Morales a la cabeza en los resultados, razón por la que finalmente la oposición al exmandatario se quejó de fraude y los comicios fueron anulados por dichas denuncias.

Con esta decisión, los resultados oficiales serán comunicados por el TSE cuando se computen los votos. Este proceso iniciará cuando las actas de las mesas de votación lleguen a los tribunales electorales departamentales y al TSE.

Las encuestas marcaban al candidato del MAS, Luis Arce, como el favorito, con más del 44 % de intención de votos. Detrás de él se encontraba el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, con el 34 %, y luego Luis Fernando Camacho, de Creemos, con el 15 %. Según el Régimen Electoral, para proclamar a un presidente se necesita que un candidato obtenga más del 50 % de los votos o que consiga más del 40 % del apoyo popular, siempre y cuando tenga una diferencia de al menos 10 % sobre el segundo candidato más votado. En caso de que ninguna de estas condiciones se cumpla, el TSE convocará a una segunda vuelta, agendada para el próximo 29 de noviembre.

Sin embargo, las presidenciales no son los únicos resultados de los que hay que estar pendientes. Los bolivianos también eligen la renovación del parlamento para los próximos cinco años, una de las claves para garantizar la gobernabilidad del ganador.

El candidato Mesa ya ha probado de primera mano lo difícil que es gobernar sin apoyo en el Legislativo, cuando fue presidente de 2003 a su renuncia, en 2005. Por otro lado, Evo Morales también tuvo dificultades en su primer período de 2006-2009, cuando sus opositores controlaban el Senado.

Ha pasado un año desde la polémica y dudosa victoria de Morales en las urnas y Bolivia no ha aprendido de sus errores. De nuevo la incertidumbre y la confusión reinan en el país.

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