LOS ANIMALES MARINOS TAMBIÉN SIENTEN | Sinergia Animal, Plataforma Alto, entre otros activistas exigen la protección de las especies marinas

El pasado 26 de marzo se llevó a cabo la Jornada Mundial por el Fin de la Pesca en Madrid, España, evento creado en 2017 en Suiza por la asociación Pour l’Égalité Animale (PEA), y celebrado cada año desde entonces con la participación de organizaciones por la defensa de los animales de todo el mundo, como la Fundación Alma Animal.

Defensores de los animales demuestran cómo la pesca industrial perjudica a las especies, la salud humana y el medioambiente

El grupo de activistas por la protección de los animales pide generar conciencia sobre los peligros de la pesca industrial. Los organizadores pertenecen a las ONGs internacionales y colombianas: Sinergia Animal, Vegetarianos Hoy, Plataforma Alto, y Colombia Veg. la pesca industrial perjudica a los animales, la salud humana y el medioambiente. “como colombianos, no podemos permanecer en silencio sobre esta industria que está causando daño a billones de animales, destruyendo ecosistemas indispensables y contaminando nuestra comida”, explica Karen Reyes, Gerenta de comunicaciones y relaciones corporativas de Sinergia Animal, una organización internacional que trabaja en los países del Sur global para ayudar a los animales en la industria alimentaria y promover una alimentación más compasiva. “Los colombianos necesitan una alimentación más ética. Consideramos que uno de los primeros pasos es generar información sobre cómo debemos transformar nuestro sistema alimentario”, agrega Reyes.

Cómo el bienestar animal se ve impactado

Los peces representan más del 90% del total de animales que se matan para hacer comida a nivel mundial. Estudios recientes han demostrado que tanto los peces como los crustáceos tienen capacidad de sentir, y por lo tanto de experimentar dolor. También tendrían estados emocionales e incluso desarrollarían memoria. Sin embargo, en la industria pesquera, estos animales son atrapados en redes y mueren lentamente por asfixia, mientras otros como los cangrejos y las langostas son hervidos vivos, lo que representa extrema crueldad.

“Es importante sacar a la luz estos hechos porque cuando el público conoce que los peces y los crustáceos, como los cangrejos y las langostas son seres sintientes, pueden replantearse el consumo de estos animales y acompañar un cambio estructural hacia proteínas vegetales”, explica Reyes, refiriéndose a las formas más comunes en las que se consumen los crustáceos, como siendo desmembrados y hervidos vivos.

Si bien es cierto, que la pesca es una de las actividades humanas que provoca un mayor número de muertes de animales. Sin embargo, no se sabe con exactitud el número total, estudios revelan los siguientes cálculos en todo el mundo de manera anual.

-Entre 787.000 millones y 2.3 billones de todo tipo de especies de peces se capturan directamente en el mar

-Entre 51.000 millones y 167.000 millones de peces se crían en piscifactorías

-Entre 255.000 millones y 604.000 millones de decápodos (gambas, cangrejos y langostas, por ejemplo) se crían en piscifactorías. Hay que tener en cuenta que estos datos no incluyen a los decápodos atrapados de manera directa en el mar, que suponen un elevado número.

Esto, da una cifra toral de animales matados por la pesca o en piscifactorías al año a nivel global, entre 1,5 y 4,1 billones, cifras que podrían multiplicarse, aumentando todavía más el sufrimiento animal.

Muchos piensan que los animales que suelen morir por la pesca no son sintientes, sino meras “máquinas con vida” que carecen de consciencia. Sin embargo, las evidencias fisiológicas, conductuales y evolutivas, demuestran que estos animales son sintientes.

Es importante tener en cuenta que estos animales tienen un sistema nervioso centralizado con cerebro. Es el procesamiento de información centralizado en el cerebro lo que hace surgir las experiencias. Existe un debate sobre cuál debería ser el número mínimo de neuronas y la interacción entre ellas para que aparezca la consciencia, pero varios estudios sugieren que los animales que mueren de manera habitual por la pesca satisfacen estas condiciones.

La presencia de nociceptores es una evidencia fisiológica adicional de la existencia de sintiencia en estos animales, puesto que permiten al sistema nervioso detectar la presencia de estímulos perjudiciales o potencialmente perjudiciales, haciendo posible experimentar dolor, frío, calor, etc., así como la presencia de receptores en el cerebro de sustancias que actúan como analgésicos.

El comportamiento de estos animales es también plástico, en el sentido de que cambia en respuesta a diferentes estímulos. Parece que la mejor forma de explicar este comportamiento se basa en la asunción de que intentan evitar experiencias negativas y buscar experiencias positivas.

Por lo tanto, los animales se ven dañados en la pesca no solo por la muerte, sino también por el sufrimiento que se les provoca. Esto sucede en el momento de morir pero también durante todo el tiempo anterior, dado que es muy común que pasen horas o incluso días atrapados en redes antes de perder la vida.

Por lo general, los animales mueren en la pesca por los siguientes motivos:

-Descompresión, al expulsarlos a la superficie, lo cual provoca que sus órganos internos exploten

-Asfixia, al sacarlos fuera del agua

-Por lesiones en el proceso de captura o la fatiga extremada provocada por el estrés al intentar escapar de las redes

-Perforados por arpones o atravesados por ganchos

-Aplastados por el peso de otros animales capturados al mismo tiempo

Congelados vivos en refrigeradores, donde se les deposita inmediatamente después de su captura

-Cocidos con vida como en el caso de las langostas y los cangrejos

-Comidos vivos mientras todavía son conscientes

-Usados como cebo y, por lo tanto, devorados mientras siguen con vida por otros animales que también son capturados

Una cuestión de salud pública

La exigencia tiene un enfoque especial en los crustáceos, cuya cría industrializada se asocia a riesgos para la salud humana. “El uso excesivo de antibióticos en la industria de cría de camarones, por ejemplo, así como en acuicultura en general, puede muchas veces resultar en residuos que contaminan el ambiente y que llegan a los platos de los consumidores”, afirma Reyes. Según la Organización Mundial de la Salud, el uso irresponsable de antibióticos en medicina y en la producción de alimentos puede resultar en bacterias muy resistentes, las cuales cobran 700.000 vidas anualmente y se espera que llegue a matar a 10 millones de personas cada año si las prácticas actuales no cambian.

La lucha por el medioambiente

Los activistas puntualizan sobre los impactos ambientales de la industria pesquera, la cual contribuye a múltiples peligros medioambientales como la disminución de la vida marina por sobrepesca, la contaminación por plástico, y los animales marinos atrapados en herramientas pesqueras: cada año, más de 100.000 ballenas, delfines, focas y tortugas quedan atrapadas en redes de pesca abandonadas o perdidas, trampas para peces, palangres y nasas para langostas.

La acuicultura, la práctica de criar peces y otros animales acuáticos en estanques artificiales en el mar o en agua dulce, también es controvertida entre los ecologistas y los defensores de los derechos animales. “Cada año se capturan en el mar entre 460 y 1.100 billones de peces solo para alimentar a los peces de criaderos, como el salmón o la tilapia y esta cifra ni siquiera tiene en cuenta la captura incidental, los animales marinos capturados accidentalmente durante la pesca marítima, lo cual constituye el 40% de todas las capturas de animales marinos en el mundo”, dice Reyes.

En el caso de los camarones, los bosques de los manglares son deforestados frecuentemente para abrir espacio para nuevos criaderos. Estos ecosistemas son cruciales para evitar las consecuencias catastróficas relacionadas con el cambio climático, ya que estos tienen la capacidad de almacenar de tres a cuatro veces más carbón que los bosques terrestres, afirman los expertos. “Nuestro planeta no puede soportar tanta destrucción procedente de los criaderos de peces y camarones. Los cultivos de camarones representan el 55% de la producción global de camarones, y nueve de los diez mayores exportadores mundiales de camarones congelados son países de Latinoamérica y Asia”, explica Reyes.

Los activistas invitan al público a elegir opción alimentarias más compasivas y sostenibles, como guía de ayuda, la ONG Sinergia Animal ofrece un libro digital gratuito que contiene deliciosas y asequibles recetas basadas en plantas, aquí: www.sinergiaanimal.org/recetas-del-mar

Sobre Sinergia Animal:
Sinergia Animal es una organización internacional que trabaja en los países del Sur Global para ayudar a los animales en la industria alimentaria y promover una alimentación más compasiva. La ONG es reconocida como una de las más eficaces del mundo por la renombrada institución Animal Charity Evaluators (ACE).

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