Luis Díaz, el número 7 de la Selección Colombia, tiene claro que su cuerpo es mucho más que una máquina de jugar al futbol. Para el extremo izquierdo, actualmente figura destacada del Bayer Múnich y líder de una Selección Colombia que empieza a ilusionar en el Mundial 2026, cada tatuaje representa una historia, una creencia o un recuerdo que desea conservar para siempre.


Uno de los más llamativos es el enorme león que ocupa gran parte de su espalda. El felino aparece acompañado por su manada, una representación de su esposa y sus hijas, quienes constituyen el centro de su vida. La obra fue realizada por el artista español Daniel Stone y se ha convertido en una de las imágenes más reconocidas del futbolista descubierto por el Pibe Valderrama en la Copa América de Pueblos Indígenas 2015, en Chile.
El león no es el único símbolo que lleva en la piel Díaz. En su brazo izquierdo destacan varios diseños relacionados con la fe, entre ellos una imagen de Jesucristo. Este tatuaje fue realizado por el cartagenero Elkin Torres, un artista que pasó de fabricar máquinas caseras en su adolescencia a tatuar a algunas de las figuras más importantes del fútbol internacional.
Torres no solo ha trabajado con Luis Díaz. Entre sus clientes también se encuentra el delantero uruguayo Darwin Núñez, otro referente del fútbol europeo que fue compañero de Lucho en su paso por Liverpool y rival en la cancha en la semifinal de la pasada Copa América donde el delantero colombiano y su equipo rozaron la gloria tras perder agónicamente la final con la poderosa selección Argentina, campeona del mundo.
Un negocio que mueve millones


Crédito: Magnific
Los días en que los mejores tatuadores del mundo reservaban su trabajo para divos y divas del rocanrol y de Hollywood son pasado. El mundo de los tatuajes en el fútbol profesional de élite ha alcanzado dimensiones sorprendentes y parece otro espacio para competir entre ellos por la atención del planeta como lo son los autos deportivos o las mansiones de lujo.
Los jugadores de los clubes más importantes del planeta suelen invertir grandes sumas de dinero en artistas reconocidos para inmortalizar momentos importantes de sus vidas. Algunos tatuadores de prestigio internacional pueden cobrar hasta 100.000 dólares por una sesión de trabajo.
Uno de los casos más conocidos es el del español Joaquín Ganga, quien realizó para Vinícius Júnior un impresionante tatuaje con los rostros de Michael Jordan, Kobe Bryant, Pelé y Muhammad Ali en una imagen ecléctica que junta grandes héroes de la causa afro en el planeta. La obra requirió cerca de ocho horas continuas de trabajo y se convirtió en una de las piezas más comentadas dentro del mundo deportivo.
El origen de una pasión


Crédito: Alcaldía de Bucaramanga

Aunque lejos de esos reflectores mediáticos, Elkin Torres logró abrirse camino gracias a su talento y perseverancia.
Sus primeros acercamientos a su oficio fueron en Cartagena, específicamente en el barrio San José. Durante su época escolar descubrió un estudio de tatuajes que despertó su curiosidad. Allí observaba cómo las personas llegaban para expresar sentimientos, conservar recuerdos, prometer amor eterno o simplemente contar una historia a través de la piel.
Para muchos clientes, un tatuaje representaba identidad. Para Elkin, en cambio, el verdadero atractivo era la máquina utilizada por los artistas.
La fascinación fue tan grande que decidió construir una versión casera. Con una cuchara, una aguja de coser, tinta de lapicero y un cargador improvisó su primer equipo. El experimento terminó mal: la máquina explotó durante una feria escolar. Sin embargo, aquel fracaso no hizo más que confirmar que había encontrado su vocación.
A partir de entonces comenzó a fabricar sus propias máquinas de tatuar y a practicar por su cuenta.
El error que cambió su carrera
El emprendimiento avanzaba lentamente hasta que ocurrió un incidente familiar. Convencido de sus habilidades, Elkin decidió tatuar a su hermana. Durante el proceso cometió un error que terminó llamando la atención de su padre.
Lejos de prohibirle continuar, su padre tomó una decisión inesperada: lo obligó a profesionalizarse. Consideró que, si realmente quería dedicarse a ese oficio, debía hacerlo con responsabilidad y herramientas adecuadas.
Desde entonces, Torres comenzó a trabajar con equipos profesionales que incluían máquinas especializadas, cartuchos de agujas, fuentes de poder, pedales, tintas certificadas y elementos de higiene.
Los primeros pasos en Cartagena


Crédito De La Rocha Tatuajes
Aquella exigencia familiar marcaría el inicio de su carrera profesional.
Con su nuevo equipo, Torres empezó a participar en los llamados “Rayatones”, eventos populares en Cartagena donde diferentes estudios ofrecen tatuajes pequeños a precios reducidos o gratuitos para promocionar su trabajo.
Estas jornadas le permitieron ganar experiencia y construir una clientela propia. Gracias a ello obtuvo una oportunidad en su primer estudio profesional de tatuajes.
Aunque se trataba de un establecimiento modesto, el espacio le permitió perfeccionar su técnica y desarrollar un estilo propio. Para 2019 ya era reconocido en Cartagena por la calidad de sus diseños y comenzaba a recibir clientes cada vez más exigentes.
Todo parecía encaminarse hacia el éxito, pero la pandemia cambiaría sus planes.
La oportunidad en Europa
Europa alberga algunos de los estudios de tatuajes más prestigiosos del mundo. Entre ellos se pueden nombrar Into You, Frith Street Tattoo: Gara Tattoo Studio, Bhorn Tattoo:


Crédito: Bogotá Tatto Ink
En 2020 la crisis sanitaria afectó a miles de artistas y emprendedores. Torres no fue la excepción. A pesar de las dificultades, continuó trabajando y buscando oportunidades para crecer profesionalmente.
El punto de inflexión llegó en 2021 con el fallecimiento de su padre. La situación llevó a su familia a trasladarse a Europa en busca de nuevas posibilidades. En el continente europeo logró incorporarse a un estudio de tatuajes y continuar desarrollando su carrera. Fue allí donde el destino le presentó a Roger Díaz, hermano de Luis Díaz.
Por entonces, el futbolista colombiano ya brillaba en el fútbol europeo y comenzaba a consolidarse como una de las principales figuras de su generación.
El encuentro con Luis Díaz


Roger Díaz decidió hacerse un tatuaje con Elkin Torres y quedó tan satisfecho con el resultado que recomendó su trabajo a su hermano.
Poco después se organizó el encuentro. Torres conoció personalmente a Luis Díaz, a su esposa Geraldine Ponce, a Mane Díaz y a miembros del entorno cercano del jugador.
Durante la conversación, el futbolista explicó las ideas que quería plasmar en su piel: referencias a Dios, la figura de un león, símbolos relacionados con el paso del tiempo y recuerdos de Barrancas, el municipio guajiro donde creció y empezó a deslumbrar a todo aquel que lo veía jugar con sus gambetas, su picardía y su entrega en la cancha.
La conexión entre ambos fue inmediata. En aquella primera sesión, Torres no quiso cobrar por su trabajo. Sin embargo, la familia Díaz insistió en compensarlo por el diseño realizado.
El tatuador de confianza de “Lucho”


Tras regresar a Colombia, Torres continuó viajando con frecuencia a Europa, especialmente a Bélgica y otros países donde residían algunos de sus clientes. Durante uno de esos viajes participó en la celebración del cumpleaños número 26 de Luis Díaz. Allí realizó gran parte de la manga izquierda del jugador, un proyecto que cubrió prácticamente todo el brazo con diseños cargados de simbolismo personal y religioso.
En la misma ocasión tatuó a Darwin Núñez, a Geraldine Ponce y a Roger Díaz. La confianza depositada por el entorno del futbolista fortaleció aún más la relación entre el artista y la familia.
Meses después, en febrero de 2024, Luis Díaz volvió a contactarlo para un trabajo especial: tatuar el nombre de la hija menor de la familia. Con esa nueva sesión, Torres pasó a convertirse en uno de los tatuadores de confianza del jugador colombiano.









