Se ha anunciado como nuevo ministro de hacienda a Miguel Gómez Martínez, nieto de Laureano Gómez quién bajó su liderazgo se desenvolvió el período de la violencia conservadora-liberal.
De múltiples entrevistas orales y escritas, el nieto de Laureano ha anunciado diversas políticas fiscales, tributarias y laborales.
Así, anuncia el congelamiento de los gastos públicos del 2026 y una reducción del gasto para 2027 y la disposición de reducir el tamaño del estado mediante eliminación de varios ministerios y múltiples entidades, aduciendo no tener los recursos para ello y un tamaño del estado muy grande con muchos servidores públicos. Se prevé que el recorte sea de 60 billones de pesos y una reducción del estado que puede llevar a despedir más de 700. 000 servidores públicos.
Al respecto, debe decirse sobre el tamaño del estado, que resulta falso afirmar que Colombia padece un supuesto desmedido tamaño estatal. La evidencia demuestra lo contrario. El gasto público colombiano representa apenas el 34,65 % del PIB, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que alcanza el 42,6 %. Asimismo, Colombia cuenta con apenas entre 40 y 55 servidores públicos por cada mil habitantes, una proporción muy inferior a la observada en los países con mayores niveles de desarrollo humano, educación, salud, innovación y productividad. Colombia continúa enfrentando un déficit histórico de capacidad estatal. Nuestro problema no es el exceso de Estado; es la insuficiencia del Estado para atender de manera efectiva las necesidades de millones de colombianos. El abandono territorial es también prueba de ello.
Y para atender el déficit fiscal, si bien no precisa los alcances en valores absolutos de una reforma tributaria, si menciona la de revisar las gabelas en renta e IVA. Anuncia que se revisarán a la baja los impuestos de renta empresariales, especialmente para las empresas del sector del extractivismo minero energético, así mismo, se revisarán
los bienes exentos y excluidos del IVA y los impuestos a los ultraprocesados. Se elimarían los impuestos al patrimonio y “cree” que no se revisaría el IVA de la canasta familiar.
Estas propuestas son, sino iguales, si muy parecidas a las que presentó el ministro de hacienda Alberto Carrasquilla en el gobierno de Iván Duque, tanto al inicio de su gobierno, como en el 2021, que ocasionó un paro nacional el 21 de noviembre de 2019 y el estallido social que por 50 días se desarrolló a partir del 28 de abril de 2021. Es decir, volvemos al pasado tal como se dijo, en medio de la campaña presidencial, de lo que representaba la candidatura de De la Espriella.
Digamos que reducir la inversión social y el tamaño del estado y no mencionar que lo que se necesita son más ingresos, pero no por la vía del IVA, sino mediante una progresiva tributación, que los que más tienen más pagan, con lo cual se requiere es más impuestos al patrimonio, a las rentas del capital, a las ganancias, a los dividendos, a las herencias, a los juegos de azar, al extractivismo, es una manera engañosa, para poder aplicar medidas regresivas. Ahí están expuestas las diferencias entre la ortodoxia neoliberal y políticas fiscales y tributarias progresivas, de inversión social y estableciendo derechos para las clases populares.
Viene sosteniendo, además el nieto de Laureano, que es necesaria una “buena” reforma laboral que promueva el empleo, sin precisar, pero que en distintos momentos tanto De la Espriella como Restrepo, han vuelto a proponer el establecimiento de los contrato de trabajo por horas, que fue la propuesta de la ministra de trabajo Alicia Arango, también en el gobierno de Duque, con lo cual se eliminaría de tajo la estabilidad laboral, la saguridad social y las prestaciones sociales y con ello borrarían todos los avances en recuperación de derechos logrados en el gobierno del cambio de Gustavo Petro.

Adicionalmente, remata sus propuesta en materia laboral, anunciando que los incrementos del salario mínimo se han subido muy por encima de la productividad, con lo cual se está diciendo que se regresará al pasado, es decir a incrementos exiguos apegados a las propuesta michicatas del gran empresariado, pues según el propio ministro nieto de Laureano, con los incrementos salariales como los del salario vital, las empresas han perdido ganancias. Excusa no pedida, culpa manifiesta.
Como se ve, se vienen acciones muy regresivas en la política económica y social. No puede haber vacilaciones o dudas frente a estas propuestas y los propósitos regresivos qué ello representa.
Postdata: para el 20 de julio se promueve una movilización nacional como grito de independencia y la despedida del presidente Petro, convocada por organizaciones sociales y políticas y el propio gobierno.









