Exministro de Hacienda propone un ‘Plan Marshall criollo’ para reconstruir zonas afectadas por el terremoto

Juan Camilo Restrepo estima que la reconstrucción podría costar entre $20 y $40 billones y pide blindar los recursos contra la corrupción.

El exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo propuso implementar un ‘Plan Marshall criollo’ para atender la reconstrucción de las zonas afectadas por el fuerte terremoto registrado en Colombia el pasado 10 de agosto.
Restrepo, quien durante el gobierno de Andrés Pastrana estuvo al frente del Ministerio de Hacienda y participó en la gestión de la reconstrucción del Eje Cafetero tras el terremoto del año 2000, planteó que la emergencia debe convertirse en un gran proyecto nacional de recuperación.

El exministro utilizó como referencia el Plan Marshall, programa de recuperación económica impulsado por Estados Unidos en 1948 para apoyar la reconstrucción de Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

“Así como el Plan Marshall ayudó inmensamente a la reconstrucción de la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial, así también la reconstrucción de la zona afectada por el sismo en Colombia, guardadas naturalmente todas las proporciones, será una especie de Plan Marshall criollo que no podemos desaprovechar”, señaló Restrepo en su cuenta de X.

Reconstrucción podría costar hasta $40 billones

El exministro considera que los costos de la reconstrucción podrían ubicarse preliminarmente entre $20 y $40 billones, equivalentes a entre uno y dos puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

Por esta razón, propuso que el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 contemple desde ahora los recursos y mecanismos necesarios para financiar y coordinar la recuperación.

Según Restrepo, la reconstrucción implicará importantes inversiones en vivienda urbana y rural, infraestructura educativa y hospitalaria, así como en la recuperación del mobiliario y equipamiento urbano afectado.

A su juicio, esta inversión debería tener un capítulo especial dentro del plan cuatrienal de inversiones y podría convertirse en uno de los motores del crecimiento económico durante los próximos cuatro años.

“Si se adelanta con cuidado, buena financiación y orden, esta gran inversión ayudará a jalonar inmensamente el desarrollo nacional del próximo cuatrienio”, sostuvo.

Una estructura especial contra la corrupción

Restrepo también planteó que uno de los principales desafíos será garantizar que los recursos destinados a la reconstrucción sean administrados con transparencia.

En entrevista con EL TIEMPO, señaló que el Gobierno deberá ejercer un fuerte liderazgo para coordinar los recursos provenientes del sector público, el sector privado, organismos multilaterales y la cooperación internacional.

“Todavía no conocemos la cuantía exacta porque primero hay que evaluar los daños. Pero, por lo que estamos viendo, será muy costoso. Eso no significa que sea imposible financiarlo si se articulan bien el Gobierno, el sector privado, la banca y la cooperación internacional”, afirmó.

El exministro también advirtió sobre la necesidad de establecer mecanismos que blinden el proceso frente a la corrupción.

Recordó que la experiencia de la reconstrucción del Eje Cafetero demostró que es posible administrar programas de gran magnitud con controles, transparencia y resultados.

En ese sentido, cuestionó la situación actual de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y planteó que el Gobierno deberá evaluar si es conveniente fortalecer y sanear completamente la entidad o crear una nueva organización encargada de administrar el proceso.

Sector privado tendría un papel clave

Restrepo también destacó la importancia de la participación empresarial en la reconstrucción.

Según explicó, el sector privado deberá ir más allá de las expresiones de solidaridad y comprometer tanto recursos como capacidad de ejecución.

Para el exministro, conseguir la financiación será apenas uno de los retos. El país también necesitará una institucionalidad con una gerencia de perfil empresarial, capacidad de coordinación y controles suficientes para garantizar que los recursos lleguen efectivamente a las zonas afectadas.

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