El artista paisa debutó junto a Dolce Gabbana en el Vogue World Milano 2026 y se alista para lanzar sus próximos tenis junto a Nike a Michael Jordan
Milán estaba vestida de gala cuando apareció J Balvin. No llevaba micrófono ni había tarima, DJ, multitud esperando el primer golpe de “Mi Gente”. Esta vez, el cantante desfiló. Lo hizo por la pasarela de Vogue World Milano 2026, instalada en la histórica Galleria Vittorio Emanuele II, frente a una audiencia internacional de la moda y acompañado por modelos y artistas convocados para el espectáculo.
El colombiano apareció en el primer acto, “La Revolución Artesanal”, dedicado a las técnicas tradicionales de la moda italiana.
Balvin llevó una creación de Alta Moda de Dolce & Gabbana en tonos negro y rosa, con brocados barrocos, encajes, pantalón recto y botines de gamuza.
No era el outfit urbano con que se vende ni el uniforme de una de sus giras mundiales. Era una alusión al lujo y a Italia: una explosiva mezcla de Renacimiento y tradiciones artesanales.
El reguetonero, a pesar de tener una pinta distante de su propuesta musical, caminó como si aquella pasarela también fuera parte de su escenario.
La foto resume la transformación que J Balvin atraviesa en los últimos años. El hombre de Colores ya no se mueve únicamente entre estudios, conciertos y premios. La ropa se convirtió en otra de sus plataformas creativas.
En Milán apareció ante figuras centrales de la industria y compartió espectáculo con Jennifer Lopez, Cardi B, Gigi Hadid y Machine Gun Kelly, entre otras celebridades internacionales que también cambiaron por un momento el escenario musical por la pasarela.

Allí, Vogue World convirtió la moda, la artesanía, la cultura y el entretenimiento en una misma puesta en escena.
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J Balvin siempre se expresó por medio de la moda: del reguetón a Milán


J Balvin no llegó a la moda desde cero. Su estética musical siempre estuvo acompañada por colores, tenis, gafas, prendas amplias y una imagen reconocible.
Colores terminó siendo también una manera de vestirse. En 2020, su colaboración con Guess convirtió la paleta visual de aquel álbum en una colección de ropa con camisetas, chaquetas, shorts, accesorios y referencias a Medellín.
La relación entre música y diseño dejó de ser entonces un asunto de vestuario para convertirse en parte de su propuesta creativa.
J. Balvin fue el primer latinoamericano en tener una colaboración oficial con Jordan Brand, alianza entre Nike y el basquetbolista Michael Jordan.
Desde entonces, ha desarrollado varias versiones de zapatillas y prendas junto a la marca. La colaboración llegó incluso a una colección de ropa con camisetas, pantalones y shorts, construida alrededor de gráficos y colores asociados con su identidad.
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Saltando a lo Michael Jordan


Ahora esa relación da un salto espectacular. El 24 de septiembre, Nike presentó la nueva Air Jordan 4 x J Balvin, inspirada en el Amazonas colombiano. El lanzamiento está anunciado para el próximo 28 de septiembre y se suma a una alianza con Jordan que ya acumula varias versiones.
El diseño vuelve a llevar elementos de su universo personal hacia un producto de moda global.
El salto más reciente no está solamente en los zapatos. Está en su participación creativa con Vélez. En julio, Balvin y la marca colombiana presentaron “Artisan Gang in The City”, una colección inspirada en el arriero antioqueño que abrió Colombiamoda 2026.
Fue una pasarela concebida alrededor del cuero, los textiles, los bordados y elementos de la identidad colombiana reinterpretados con una estética urbana. Balvin no fue simplemente el rostro: participó en la construcción conceptual y estética de la propuesta.
La escena de Medellín tuvo además un detalle importante. El cantante apareció al cierre del desfile para saludar junto al equipo creativo. No cantó. La protagonista fue la colección. Semanas después, esa colaboración viajó a Nueva York durante Fashion Week, donde Balvin participó nuevamente en el proyecto, desde el concepto hasta la dirección estética, en una experiencia instalada en Soho.
Por eso el recorrido hasta Milán resulta menos extraño de lo que parece. En la Galería Vittorio Emanuele II, entre terciopelos, bordados y brocados, el cantante colombiano convirtió por unos minutos su propia imagen en parte del espectáculo.
El reguetón quedó fuera del parlante. Esta vez, J. Balvin desfiló.
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