A los 20 años empuñó una escopeta por primera vez. Hoy, con más de dos décadas de trayectoria, Manuel Torrealba sigue disparando con precisión, no solo al blanco, sino a sus metas.
Oriundo de Caracas, Distrito Capital, en Venezuela, Torrealba es uno de los atletas de tiro deportivo más constantes de su generación. Su carrera comenzó bajo la guía de su padre, pero rápidamente se transformó en una obsesión entrenada: práctica disciplinada, preparación técnica y participación competitiva a nivel nacional.
Fue miembro de la preselección nacional de Venezuela, acumuló medallas en campeonatos interclubes, y se formó con entrenadores de élite como Franco de Andreis y Marco Añez Salvati. Pero su ambición no se quedó en los podios.
En 2018, emigró a Estados Unidos. Para muchos, empezar desde cero sería un obstáculo. Para él, fue solo otra prueba de enfoque. Actualmente compite en el circuito estadounidense y además se ha certificado como árbitro nacional y referee oficial de la NSCA (National Sporting Clays Association).
“No basta con saber disparar. Hay que entender el deporte desde todos los ángulos: técnico, ético y mental”, afirmó Torrealba.
Hoy, mientras representa el nombre de Venezuela en nuevas canchas, su historia inspira por su precisión… y por su perseverancia. Porque si algo ha demostrado este atleta migrante, es que la puntería también se entrena en la vida.








