El tablero político colombiano de cara a las presidenciales de 2026 ha dado un vuelco significativo tras las consultas del 8 de marzo. Lo que comenzó como una carrera de figuras mediáticas se ha transformado en una competencia de alianzas estratégicas y realismo electoral.
Según los últimos sondeos de CNC y Guarumo, la senadora Paloma Valencia no solo ha consolidado su liderazgo en el sector de la oposición, sino que empieza a despegarse de Abelardo de la Espriella, perfilándose como la carta más fuerte para enfrentar a la izquierda en segunda vuelta.
El impulso de las urnas: El “Efecto Marzo”
La razón primordial del crecimiento de Valencia radica en su reciente victoria en la Gran Consulta por Colombia. Al someterse al voto popular y obtener una votación contundente, la senadora del Centro Democrático adquirió una legitimidad democrática que las encuestas de opinión previas no lograban capturar.
Mientras que De la Espriella ha optado por mantener una candidatura independiente y alejada de las coaliciones partidistas, Valencia ha logrado aglutinar las estructuras de los partidos tradicionales y de derecha que buscan una opción con “vocación de poder” real. Este endoso de votos de los precandidatos derrotados en la consulta ha impulsado su intención de voto por encima del 24%, superando el 18.5% en el que parece haberse estancado el abogado cordobés.
La “Jugada Maestra”: El Factor Juan Daniel Oviedo
Si algo ha dinamizado la campaña de Valencia es la elección de su fórmula vicepresidencial. Al sumar a Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE, Valencia logró lo que parecía imposible: perforar el centro político.
Moderación técnica: Oviedo aporta un perfil pragmático y técnico que suaviza la imagen combativa de la senadora.
Voto Urbano: La fuerza de Oviedo en ciudades como Bogotá ha permitido que Valencia crezca en sectores donde la derecha dura suele tener resistencia.
En contraste, la fórmula de De la Espriella, aunque sólida en lo económico, no ha logrado generar el mismo impacto mediático ni la sensación de “renovación” que proyecta el binomio Valencia-Oviedo.
El “Techo de Cristal” de De la Espriella
Abelardo de la Espriella mantiene un voto de opinión sumamente leal, pero los analistas coinciden en que ha llegado a un tope difícil de romper. Su discurso de “mano dura” y su estilo de outsider conectan con una base indignada, pero generan un alto índice de rechazo en los sectores moderados e indecisos.
Las encuestas de escenarios de segunda vuelta son reveladoras:
En un eventual duelo contra el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, Valencia marca un empate técnico (42,9% vs 43,3%), mientras que De la Espriella cae por una diferencia de más de 12 puntos.
Este dato está provocando un fenómeno de “Voto Útil”: el electorado de derecha e independiente está migrando hacia Valencia, percibiéndola como la única capaz de derrotar al oficialismo en la instancia final.
Hacia la recta final
Con el cierre de las listas y la consolidación de las coaliciones, el panorama es claro. Paloma Valencia ha pasado de ser una candidata de nicho a una figura de unidad nacional, mientras que De la Espriella enfrenta el reto de demostrar que su modelo puede sumar apoyos más allá de su base de admiradores.
Hoy, los números y la dinámica política apuntan a que el tiquete para la segunda vuelta tiene nombre de mujer.








