Un video que ha circulado profusamente en redes, con música de fondo de Bad Bunny, ha causado interés y también indignación en buena parte de las audiencias porque ofrece arrendar en $40 millones mensuales el confortable apartamento de la calle 92 de Bogotá que la justicia le embargó al hoy expresidente de Ecopetrol Ricardo Roa.
Este es el famoso apartamento 901 en el exclusivo sector del museo del Chicó en el norte de Bogotá, por el que el expresidente de @ECOPETROL_SA Ricardo Roa, está respondiendo ante la justicia por el delito de tráfico de influencias. Roa y su pareja Julián Caicedo lo están… pic.twitter.com/vGsWsVtEao
— Ricardo Ospina (@ricarospina) September 21, 2026
La oferta se conoce mientras se avecinan acciones judiciales de fondo contra Roa, primero por la posible violación de topes de financiación cuando fue gerente de la campaña Petro Presidente y luego por haber recibido, presuntamente como un regalo, el bien donde ha vivido con su pareja, Carlos Julián Caicedo Cano, desde la Navidad de 2022.
Resurge entonces la historia que lleva el hilo conductor del expediente, según la cual el apartamento fue comprado con la ayuda, entre otros empresarios, del coronel (r.) de la Policía Juan Guillermo Mancera a quien Roa buscó beneficiar luego as través de un millonario negocio de gas con Hocol, filial de Ecopetrol.
Aunque la mayor parte de esta historia ha sido contada varias veces, como puede ver en esta nota: El oscuro excoronel que hizo la vuelta para que el presidente de Ecopetrol se quedará con su lujoso apartamento, ha surgido un dato inédito producto de una investigación de Las2Orillas.
La base de Gaxi EPS SAS, la empresa de Mancera interesada en el negocio es Plus + Energy y de ella es socio con el 10% de las acciones clase A, un escritor que, según las mediciones de Amazon, causa furor en seis países con su novela Las 4 Víboras.


La novela es la opera prima de Ricardo Abuassi Espitia y su trama, según reseñas especializadas y declaraciones del mismo autor, se relaciona con fraudes y estafas en el sector inmobiliario y otros delitos de cuello blanco. Según Abuassi, él conoció las redes de estafadores y también la forma en que operaban sus protagonistas y actores de reparto a través de las vivencias compartidas con un amigo suyo, cuyo nombre nunca menciona.
La novela puede ser ficción, pero su relación de negocios con Mancera no lo es

Por lo visto no es una historia de simple ficción. Pero la que definitivamente sí pertenece a la vida real es su estable relación de negocios con Mancera, que hoy también está encartado judicialmente. El comerciante y novel escritor Abuassi aparece en las sociedades del Grupo Plus y comparte también con el exoficial inversiones en Panamá.
En otros términos, sus nombres aparecen juntos en las actas de las empresas que hoy están en el centro del escándalo del apartamento del ex presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa: Juan Guillermo Mancera García y Ricardo Abuassi Espitia.


Los documentos en poder de Las2Orillas hablan por sí solos. El Acta No. 004 del 26 de abril de 2018 de Plus Almacenaje S.A.S., y el Acta No. 19 del 7 de febrero de 2020 de Plus Energy S.A.S., ambas celebradas en el World Trade Center de Ibagué con el 100% de las acciones presentes, muestran la misma estructura.
Mancera controla el 75,5% con 34.737.561 acciones Clase A. Abuassi Espitia mantiene el 10% con 4.601.001 acciones. Junto a ellos aparecen Juan Pablo Torres Hernández (4%), María Paola Mejía (5%) –esposa de Serafino Iacono-, Óscar Fernández (4%) e Inversiones Jiménez Manosalva S.A.S. (1,5%).
Negocios líquidos e inflamables
Plus Energy S.A.S., NIT 901.043.956-9, es hoy una de las mayores mayoristas de combustibles líquidos del país, con ventas superiores a los $100.000 millones en 2025. Su sede se encuentra en Bogotá y está certificada como agente del mercado ante la CREG.
Plus Almacenaje es su brazo logístico. Ambas siguen activas en el Registro Único Empresarial (RUES).
Hay más. Mancera, según la imputación conocida en marzo de 2026, es señalado por la Fiscalía como el intermediario que habría facilitado la compra del apartamento 901 del edificio Aquitania en Santa Marta al entonces presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, por un valor inferior al comercial.
La transacción, según el ente acusador, involucró a Princeton International Holdings Corp., sociedad de las Islas Vírgenes Británicas propiedad de Serafino Iacono, esposo de María Paola Mejía, quien a su vez aparece como accionista del 5% en el Acta 19 (ver facsímile).


Así las cosas, vendedora del apartamento y comprador final terminaron siendo socios en Plus Energy.
Hasta 2024, Abuassi era conocido únicamente en el sector de hidrocarburos como un empresario de perfil bajo, dedicado al almacenamiento y distribución mayorista, con actividades registradas en Colombia. Según algunos registros consultados desempeñó roles directivos en sociedades comerciales registradas en Panamá, un centro de operaciones habitual para el negocio de los combustibles.
En 2025 se hace visible, pero con otro oficio: escritor. Se lanza al mercado, con una buena base publicitaria que alguien con sus recursos se puede costear, al publicar la novela Las 4 Víboras: Preludio de una estafa inmobiliaria, publicada por la editorial Avión de Papel.


La novela fue presentada en febrero pasado en la sede de la Gran logia de los masones en Bogotá
El libro se convirtió en best seller en Amazon en su lanzamiento, alcanzando -siempre según los responsables de su mercadeo- el número uno en Estados Unidos, España, Alemania, Francia, Reino Unido y Australia.
“La promesa de una vivienda en Estados Unidos y de una inversión segura reúne a los personajes (…) inspirada en hechos reales y centrada en un fraude que deja a 2.000 familias colombianas sin sus ahorros”, se lee en una de las reseñas periodísticas.
La editorial lo presenta como un thriller financiero sobre “constructores, estrategas y responsables de diseñar la estructura financiera que conforman un entramado que detecta oportunidades para captar inversionistas y sostener una apariencia de legalidad”.
Aparte de una consulta hecha en la Registraduría, la misma editorial y la plataforma Buscalibre añaden en su biografía un dato que no deja dudas sobre su identidad: “Su nombre aparece vinculado a varias actividades profesionales antes de su incursión literaria, incluyendo roles directivos en empresas comerciales registradas en Panamá y otros registros mercantiles”. Es entonces el mismo Ricardo Abuassi Espitia del 10% de PLUS.
Un escritor salpicado por los líos judiciales de su socio
A la fecha, Abuassi no figura como imputado en el expediente por tráfico de influencias y cohecho contra Roa y Mancera. Los imputados son Roa, Mancera y Torres. Su nombre aparece en calidad de socio histórico del grupo económico, no como parte del negocio de Hocol y la planta FSRU de GAXI S.A.S. E.S.P., la otra empresa del grupo que firmó un acuerdo confidencial con Hocol.
Sin embargo, la permanencia de su participación es relevante para entender la estabilidad del grupo. Mientras GAXI sí realizó una maniobra societaria documentada en noviembre de 2024 – venta con pacto de retroventa a Juan Alberto Galindo Vélez, propietario de Crepes & Waffles, y recuperación en diciembre de 2025 tras estallar el escándalo – Plus Energy no registra en Cámara de Comercio de Bogotá cesión de acciones de Mancera o Abuassi posterior al Acta 19 de 2020. Su bloque del 85,5% conjunto se ha mantenido.
Si Mancera llegara a salir mal librado en los procesos en su contra, donde todavía goza de la presunción de inocencia, las asociaciones serían inevitables. El dato literario podría dejar de ser más que una curiosidad. Podría llegar a convertirse en pos lo menos un indicio de que uno de los socios del entramado de combustibles que terminó negociando almacenamiento con Ecopetrol y Hocol decidió narrar, en clave de ficción, los mecanismos de persuasión y captación de una estafa inmobiliaria transnacional.
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Mancera, el mayoritario, y Abuassi, el minoritario escritor, siguen atados por esa acta del 7 de febrero de 2020 a las 8 de la mañana en Ibagué. Un documento que hoy la Fiscalía lee no como una simple reunión de accionistas, sino como el mapa de un círculo empresarial donde el combustible, el inmueble de lujo y ahora la literatura, se cruzan.










