Los gobiernos de Colombia y Estados Unidos suscribieron memorandos de entendimiento en materia de energía nuclear y sector minero-energético. La agenda también incluyó compromisos relacionados con seguridad, comercio e inversión.
La reunión entre el presidente colombiano Abelardo de la Espriella y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, terminó con la firma de dos memorandos de entendimiento y una hoja de ruta para profundizar la cooperación bilateral.
Los documentos, suscritos en Barranquilla por Rubio y el canciller colombiano Omar Bula Escobar, contemplan inicialmente una agenda de trabajo que se desarrollará durante los próximos seis meses y que busca fortalecer áreas estratégicas para ambos países.
Cooperación en energía nuclear
Uno de los acuerdos establece un marco de cooperación para explorar el uso de tecnología nuclear con fines civiles en Colombia.
La iniciativa contempla estudiar tecnologías desarrolladas en Estados Unidos, además de combustibles, equipos y servicios relacionados con el sector. El objetivo es analizar posibles aplicaciones en seguridad energética, investigación científica y formación de talento humano.
El proceso deberá desarrollarse bajo estándares internacionales de seguridad y no proliferación. El marco de cooperación toma como referencia las obligaciones derivadas del Tratado de No Proliferación Nuclear y las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica.
La Cancillería explicó que esta primera etapa permitirá abrir un diálogo técnico y gradual sobre las posibilidades de la tecnología nuclear y el fortalecimiento de las capacidades regulatorias colombianas.
Acuerdo para el sector minero-energético
El segundo memorando está relacionado con minería y energía. Se trata de un instrumento de cooperación no vinculante que busca facilitar el intercambio técnico, atraer inversión y fortalecer las capacidades regulatorias.
Entre las herramientas contempladas aparecen garantías, préstamos, capital, acuerdos de compra, seguros y mecanismos para facilitar regulaciones que permitan identificar y financiar proyectos considerados estratégicos.
Durante los próximos seis meses se buscará avanzar en aspectos como el conocimiento geológico, la identificación de oportunidades de inversión, el procesamiento de minerales con mayor valor agregado, el reciclaje y la diversificación de las cadenas de suministro.
La agenda también incluye estándares ambientales, sociales y de gobernanza, con la intención de posicionar a Colombia dentro de cadenas relacionadas con tecnologías limpias, infraestructura eléctrica, baterías e industrias avanzadas.
Seguridad y cooperación militar
La reunión también permitió establecer una hoja de ruta en materia de seguridad.
El Gobierno colombiano presentó el denominado Plan Patriota Siglo XXI, que contempla la modernización de aviones, radares, drones, helicópteros, sistemas antidrones, defensa aérea, capacidades de inteligencia, ciberdefensa y fuerzas especiales.
Rubio manifestó que Estados Unidos está dispuesto a estudiar las solicitudes de Colombia y a trabajar con las autoridades nacionales en materia de cooperación militar y de seguridad.
En este contexto también se abordó el denominado Escudo de las Américas, iniciativa que tendría participación colombiana y una sede de operaciones en Medellín.
Comercio e inversión
El componente económico también ocupó un lugar central en la conversación.
Colombia busca avanzar en la revisión de los aranceles que afectan a determinados productos nacionales, entre ellos flores y manufacturas. Rubio señaló que el asunto está siendo analizado dentro del proceso correspondiente y manifestó la intención de avanzar en conversaciones comerciales.
Por su parte, De la Espriella planteó mecanismos para promover la inversión, la cooperación y la financiación, junto con compromisos relacionados con disciplina fiscal, reducción del gasto y mejores condiciones para la inversión privada.
La situación de Venezuela y la cooperación militar fueron igualmente parte de la agenda.
En conjunto, los llamados “Acuerdos de Barranquilla” pretenden ampliar la relación entre Bogotá y Washington hacia sectores estratégicos como energía, minería, seguridad, comercio, tecnología e inversión.









