El cáncer que apagó la vida de Germán Vargas Lleras

El cáncer que apagó la vida de Germán Vargas Lleras

El exvicepresidente llevaba años tratándose en Estados Unidos mientras su salud se deterioraba en silencio lejos de la política

Durante años, Germán Vargas Lleras convirtió su enfermedad en un asunto casi privado. Mientras seguía escribiendo columnas, opinando sobre política y moviendo los hilos de Cambio Radical, su salud se deterioraba lentamente, lejos de las cámaras y de la exposición pública que siempre rodeó su carrera. Finalmente, este 8 de mayo de 2026, el exvicepresidente murió tras una larga batalla contra sus complicaciones neurológicas que lo venían aquejando desde hacía varios años.

Aunque su entorno mantuvo reserva sobre el diagnóstico exacto, distintos medios nacionales coincidieron en que Vargas Lleras enfrentaba un cáncer que terminó agravándose con un tumor cerebral. En los últimos meses, las recaídas fueron frecuentes y su ausencia de la vida pública comenzó a hacerse evidente. Ya no aparecía con la misma intensidad en eventos políticos ni recorridos regionales, y sus intervenciones empezaron a limitarse a las columnas de opinión y mensajes esporádicos en redes sociales.

El exvicepresidente llevaba tiempo tratándose en Estados Unidos. Uno de los episodios más delicados ocurrió en mayo de 2025, cuando viajó a Houston, Texas, para someterse a un nuevo procedimiento neurológico. Según reportó El Colombiano en ese momento, los médicos le recomendaron reducir sus actividades políticas mientras avanzaba el tratamiento especializado. Antes de ese viaje ya había sido intervenido quirúrgicamente en Bogotá por complicaciones relacionadas con un tumor cerebral.

No era la primera vez que Vargas Lleras enfrentaba problemas graves de salud. Desde 2015 se conocía públicamente que padecía un meningioma, un tumor que presiona el cerebro y que obligó a realizarle una cirugía seguida de radioterapias. Aunque inicialmente el procedimiento fue exitoso, con el paso de los años aparecieron nuevas complicaciones neurológicas que terminaron debilitándolo físicamente.

Quienes lo rodeaban hablaban de un hombre que intentó mantenerse activo hasta el final. Incluso en medio de tratamientos y hospitalizaciones, seguía pendiente de la política nacional y de la reorganización de la oposición para las elecciones de 2026. Sin embargo, su estado de salud terminó apartándolo de cualquier aspiración presidencial. El País de España señaló que las intervenciones médicas realizadas tanto en Bogotá como en Estados Unidos se convirtieron en un obstáculo definitivo para su regreso pleno a la arena política.

En marzo de este año, la situación empeoró. Vargas Lleras ingresó al Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, donde permaneció en cuidados intensivos. Ante lo crítico de su situación, la familia tomó la decisión de que pasara sus últimos días en su apartamento, donde finalmente murió rodeado de su familia y con muy poca información oficial sobre su condición médica.

Su muerte cerró la historia de uno de los políticos más influyentes de las últimas décadas en Colombia. Detrás del dirigente fuerte, del exvicepresidente confrontacional y del jefe político de Cambio Radical, quedaba también la imagen de un hombre que durante años libró en silencio una enfermedad devastadora, viajando constantemente entre Bogotá y Estados Unidos en busca de tratamientos que le permitieran seguir activo, aun cuando su cuerpo ya empezaba a pasarle factura

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