En Cauca, mientras se reportaban combates y ataques, las estaciones creadas para informar desde territorios afectados por la guerra permanecían sin programación
El pasado domingo se reportaron combates y ataques en Tacueyó (Cauca) en medio del recrudecimiento de la violencia en el norte del departamento. El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) alertó por hechos en ese municipio, Miranda y Corinto. Algunos sucedieron cerca de viviendas y establecimientos educativos.
Tres días después, en El Tambo, la Policía fue atacada por disidencias de las Farc con 21 artefactos explosivos lanzados desde 5 drones. La agresión comenzó hacia las 6:20 a.m., duró cerca de una hora y dejó daños en la estación policial, vehículos y viviendas. No hubo muertos ni heridos.
En medio de esa situación, la Emisora de Paz de El Tambo no pudo registrar los hechos ya que tenía inhabilitada su programación informativa. El origen de la suspensión está en una reunión del 15 de agosto entre la ministra TIC, Alexandra Falla, y la gerente de Inravisión, Ángela María Mora. Al día siguiente, el ministerio anunció un plan para modificar el Sistema de Medios Públicos, revisar programación y contratación y terminar las franjas noticiosas y de opinión.
Dos días después, Inravisión anunció a las radioestaciones que debían suspender, temporalmente, la emisión de noticias, boletines, programas informativos y conexiones regionales. Al día siguiente, las 20 Emisoras de Paz acataron la orden y pasaron a una programación exclusivamente musical y centralizada desde Bogotá.
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El grito en el cielo
De inmediato, diferentes organizaciones se pronunciaron sobre la tajante decisión del gobierno nacional. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), la Misión de Observación Electoral (MOE) y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) coincidieron en señalar a Inravisión como responsable de la suspensión y rechazaron la medida.
Por su parte, la Defensoría del Pueblo pidió, el pasado domingo, reevaluar de manera prioritaria la medida que sacó del aire las 20 Emisoras de Paz. La entidad señaló que no son estaciones públicas ordinarias y que el análisis de su continuidad debe considerar los compromisos del Acuerdo de Paz y, además, su función en territorios afectados por el conflicto.

La decisión general de reorganizar la programación fue anunciada por MinTIC después de la reunión con Inravisión, pero la orden operativa que suspendió los contenidos regionales fue comunicada por la nueva administración del sistema de medios públicos. El Gobierno presentó la medida como una reorganización del sistema y anunció la revisión de 1.051 contratos de 2026 por más de $100.000 millones. También reportó cerca de $7.255 millones en servicios de pauta, plan y/o contenido digital, que ya están siendo revisados.
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El pulso político
La suspensión abrió un enfrentamiento en el Congreso. Por un lado, el Pacto Histórico las defiende, mientras que por el otro el partido Salvación Nacional las condena. El senador Iván Cepeda anunció, el 21 de agosto, una tutela contra MinTIC e Inravisión por considerar afectados los derechos a la información, la libertad de expresión y la paz. Ese mismo día, el representante Alejandro Toro promovió un debate de control político para que Falla y Mora expliquen la decisión, que radicó junto a otros 18 representantes el pasado lunes.


Los contradictores hablan desde la otra orilla. El senador Enrique Gómez, de Salvación Nacional afirmó el pasado 21 de agosto que las emisoras eran “los megáfonos oficiales de las FARC para adoctrinar regiones” y un “nido de propaganda”. La FLIP rechazó esos señalamientos y advirtió que la estigmatización de los periodistas puede aumentar los riesgos de sufrir atentados.
Lo cierto es que el punto 6.5 del Acuerdo de Paz las estableció como herramientas de difusión y comunicación para los territorios afectados por el conflicto. Radio Nacional de Colombia señala que producen contenidos culturales, musicales e informativos junto con las comunidades.
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Hijas del Acuerdo de Paz
Las Emisoras de Paz fueron creadas por el punto 6.5 del Acuerdo de Paz hace diez años. Son frecuencias FM de interés público y servicio zonal asignadas a RTVC y operadas por Radio Nacional de Colombia. No son comunitarias ni independientes, aunque su modelo de programación contempla participación de organizaciones comunitarias.


Las estaciones pioneras fueron Chaparral (Tolima) e Ituango (Antioquia), que abrieron a mitad de 2019. La voz de las emisoras de paz subió hasta completar las 20 estaciones previstas en el punto 6.5 del Acuerdo de Paz. Cinco años después, el 3 de diciembre de 2024, RTVC inauguró las cuatro últimas: Agustín Codazzi (Cesar), Tierralta (Córdoba), Riosucio (Chocó) y Buenaventura (Valle del Cauca).
En junio de 2024, cuando la red tenía 16 estaciones, Radio Nacional reportaba más de 45.000 horas emitidas desde su creación. Son seis años de operación desde la primera emisión en Chaparral. La red fue concebida para que comunidades de territorios golpeados por la guerra también pudieran producir y difundir información sobre su propia realidad, una función que quedó suspendida mientras el conflicto sigue presente en varias de esas regiones.
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