Un panfleto intimidatorio atribuido al Frente 4 de las disidencias de las Farc volvió a encender las alarmas en el Nordeste antioqueño, una región golpeada por la disputa territorial entre grupos armados ilegales.
La comunicación, que comenzó a circular en las últimas horas entre habitantes de los municipios de Segovia y Remedios, contiene amenazas dirigidas a la población civil y advertencias contra personas que presuntamente tendrían vínculos con organizaciones rivales.
En el documento, el grupo armado asegura encontrarse en confrontación con sus adversarios y lanza intimidaciones contra quienes, según su criterio, colaboren o mantengan cercanía con estas estructuras. Asimismo, hace referencia a una supuesta “limpieza social” contra personas señaladas de comercializar estupefacientes o de apoyar a grupos enemigos.
El panfleto también incluye restricciones a las actividades mineras informales en la zona. “A aquellos que ejercen la labor de machuqueros les queda prohibido seguir trabajando, ya que sabemos a quiénes están financiando y es mejor que no lo sigan haciendo”, señala el texto difundido.
La aparición de estas amenazas ha incrementado la preocupación entre los habitantes del Nordeste antioqueño, quienes continúan enfrentando los efectos de la violencia derivada de la presencia y confrontación de grupos armados ilegales en la región.
Cabe recordar que el Frente 4 se atribuyó recientemente una masacre de cuatro personas ocurrida a comienzos de junio en esta subregión. Según el grupo armado, las víctimas habrían sido señaladas como presuntas colaboradoras del Clan del Golfo.
De acuerdo con los reportes oficiales, durante ese hecho hombres armados también incendiaron una finca, realizaron grafitis intimidatorios y retuvieron a varias personas antes de ejecutar el crimen.
Tras estos acontecimientos, las autoridades de Antioquia actualizaron el cartel de los más buscados de las disidencias de las Farc y reiteraron que el Frente 4 opera bajo las órdenes de alias Calarcá.
Entre los señalados figura alias Jhon Fiera, identificado por las autoridades como Luis Montoya, considerado cabecilla de la estructura y por quien se ofrece una recompensa de hasta 300 millones de pesos por información que permita su captura.
También aparecen en el cartel alias Johan Veneco, señalado por organismos de inteligencia como presunto participante directo en la masacre, y Luis Daniel Terán Baldovino, conocido con el alias de Chuzo. Por ambos se ofrece una recompensa de hasta 100 millones de pesos.
Según datos de la Fuerza Pública, las disidencias de las Farc tienen presencia en al menos el 15 % del territorio antioqueño. Por su parte, el ELN mantiene influencia en el 26 % del departamento, mientras que el Clan del Golfo tendría presencia en cerca del 53 %.
Las autoridades informaron que el material que circula en la región está siendo analizado e investigado para determinar su autenticidad y establecer posibles responsabilidades






