Convencidos que reconstruir la vida es lo más duro tras el terremoto los voluntarios de sotana se repartieron en 6 ciudades con primeros auxilios espirituales
Cuando salieron en los buses desde Bogotá el cardenal Luis José Rueda Aparicio, les habló a los sacerdotes que partían con los obispos auxiliares, monseñor Alejandro Díaz, Edwin Vanegas y Germán Barbosa, vicarios episcopales territoriales y presbíteros de a arquidiócesis en una misión de Primeros Auxilios Espirituales hacia las parroquias urbanas y rurales golpeadas por el terremoto, a los que se sumó monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa obispo de Chiquinquirá. En total fueron 80 voluntarios sacerdotes que salieron a la misión.
Iban ligeros de equipaje para no ocasionar ningún costo económico a las comunidades donde llegarían. Los equipos misioneros se desplazaron hacia Cartago, Pereira, Cali, Palmira, Buenaventura y Buga, donde están acompañando a sacerdotes, comunidades y fieles estos días.
La experiencia está coordinada por monseñor Ricardo Pulido, miembro del equipo de formadores del Seminario Mayor, sacerdote de la responsable de la Arquidiócesis de Bogotá, encargado de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral


A Cartago llegaron el cardenal Rueda Aparicio y el obispo de Chiquinquira, coordinados por monseñor Pulido; a Pereira monseñor Alejandro Diaz, obispo auxiliar con monseñor Mauricio Urbina como coordinador de grupo, a Cali monseñor Germán Barbosa, obispo auxiliar y monseñor Nelson Torres, coordinador de este grupo.
En Palmira se bajaron monseñor Edwin Vanegas, obispo auxiliar y monseñor Astolfo Moreno que es el coordinador, y en Buga monseñor Abelardo Gómez como coordinador y Buenaventura monseñor Dario Álvarez con esta misma misión.
Los que necesitan ser escuchados
La iniciativa parte de una convicción de que en medio de una emergencia, la reconstrucción también pasa por el corazón de las personas y de las comunidades. Por eso, más que la ayuda económica, la presencia de la Iglesia busca ser un punto de encuentro para quienes necesitan ser escuchados, compartir sus experiencias y encontrar consuelo y esperanza en la fe. Quienes conocen de desastres naturales saben que lo más difícil no es levantar el edificio, es reconstruir y la gente, y de allí la importancia de esa misión inspirada por un cardenal ejemplar.

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Del miércoles a viernes los sacerdotes están en lo que han llamado experiencia misionera de cercanía, escucha y oración. El sábado será día de retorno a casa. Y el domingo tendrán una jornada de oración de oración por la parroquia que fue visitada.
Con ello terminará la misión que empezó con la petición del cardenal Rueda Aparicio cuando salieron los buses : “Que el Señor nos reconstruya a todos desde el corazón”
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