Rechazo generalizado a comentarios del presidente Gustavo Petro y del ministro Jaramillo sobre muerte de niño con hemofilia

Las declaraciones del presidente Gustavo Petro y del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, sobre la muerte del niño Kevin Acosta, de siete años y diagnosticado con hemofilia, generaron una ola de críticas desde distintos sectores políticos y académicos del país.

Durante un consejo de ministros televisado, el mandatario se refirió al caso y, aunque inicialmente reconoció posibles fallas en la distribución y entrega de medicamentos, posteriormente apuntó hacia la familia del menor y a una presunta falta de prevención.

“¿Quiénes son las instituciones que deben prevenir? En primer lugar, la familia; si se educa más, está en mejores condiciones de prevenir… Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos. Si el médico o el sistema de salud no enseña, la mamá no sabe; las mamás no nacen aprendidas, menos en los niveles educativos muy deficitarios que hay en Colombia”, expresó el Presidente.

Por su parte, el ministro Jaramillo afirmó que, según la información recibida, el menor sufrió un trauma craneoencefálico tras una caída en bicicleta y sostuvo que los niños con hemofilia deben tener restringidas actividades que impliquen riesgo de golpes o hemorragias graves.

“Es entendible que los niños que sufren de hemofilia tienen que estar restringidos en muchas de las actividades que puedan generarle un trauma violento y hemorrágico grave”, señaló el jefe de la cartera de Salud. Aunque también mencionó posibles responsabilidades en la atención médica, sus palabras fueron interpretadas como un señalamiento hacia la familia del menor.

Reacciones desde distintos sectores

El candidato presidencial Leonardo Huerta rechazó las declaraciones del Ejecutivo y aseguró que el foco debe estar en la oportunidad del tratamiento.

“Ministro Jaramillo, un niño con hemofilia no muere por montar bicicleta, muere cuando el tratamiento no llega a tiempo. Si había profilaxis y factor disponible, podía vivir con normalidad; la pregunta es si el sistema respondió sin demoras”, afirmó.

Huerta añadió que en casos de hemofilia “cada minuto cuenta” y calificó como indignante que se trasladara la culpa a la familia, señalando que la responsabilidad principal recae en garantizar medicamentos y protocolos eficaces.

La epidemióloga Zulma Cucunubá también cuestionó la postura del Gobierno. A través de sus redes sociales calificó como “lamentables” las declaraciones y sostuvo que evidencian confusión sobre el concepto de prevención. Según explicó, en este caso prevenir implicaba asegurar acceso continuo a profilaxis, tratamiento que cuenta con evidencia científica para permitir una vida normal a pacientes con hemofilia.

Las representantes a la Cámara Jennifer Pedraza y Catherine Juvinao también manifestaron su indignación. Pedraza cuestionó la responsabilidad de la Nueva EPS por la presunta no entrega oportuna de medicamentos y por no haber realizado un traslado a tiempo a Bogotá para atención de mayor complejidad.

Juvinao, por su parte, aseguró que declaraciones de este tipo afectarían cualquier aspiración electoral y calificó de inaceptable que se sugiriera una responsabilidad de la madre en la muerte del menor.

El exministro de Salud y exministro de Educación Alejandro Gaviria también se pronunció en contra de las afirmaciones del presidente Petro. “Culpa de la mamá y la familia. Es la especialidad del presidente Petro: buscar culpables. Cada vez más cínico y desvergonzado”, escribió.

El caso de Kevin Acosta reavivó el debate sobre la responsabilidad del sistema de salud en la entrega oportuna de tratamientos para enfermedades de alto costo como la hemofilia, así como sobre el alcance de la prevención y el acompañamiento a las familias en estos casos.

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