Durante décadas, el lujo empresarial se midió en metros cuadrados de planta, participación de mercado y cifras de ventas. Hoy empieza a medirse también por algo mucho más valioso: la capacidad de crecer sin desperdiciar. Producir más con menos recursos, reutilizar el agua, reincorporar materiales a los procesos productivos y transformar lo que antes terminaba en un relleno sanitario en una nueva fuente de valor son indicadores que comienzan a definir el liderazgo de las empresas en la actualidad.
Por eso, las empresas que hoy encabezan los rankings por ingresos enfrentan un desafío distinto al de seguir creciendo: demostrar que también pueden hacerlo reduciendo al mínimo el desperdicio y haciendo un uso más inteligente de los recursos.
Los ejemplos empiezan a multiplicarse. Ecopetrol, la empresa de hidrocarburos más grande y líder entre Las Mil, reutilizó 82% del agua requerida para su operación y redujo 561.454 toneladas de CO₂ equivalente, superando en 165% su meta anual de mitigación de emisiones de metano. EPM, por su parte, convirtió la economía circular en una línea de negocio con su Centro de Economía Circular en Medellín, una infraestructura que busca abastecer 50% de las materias primas del grupo hacia 2030 y generar ingresos cercanos a $20.000 millones anuales.
El comercio también demuestra que la sostenibilidad puede traducirse en impacto social. Almacenes Éxito recupera más de 18.000 toneladas de materiales reciclables al año y destina los recursos obtenidos de su comercialización a financiar programas para combatir la desnutrición infantil. Toyota Colombia, entre tanto, reportó el aprovechamiento de 261,5 toneladas de residuos, principalmente cartón, chatarra y madera, reincorporándolos al ciclo productivo a través de gestores especializados.
Quizás uno de los mejores ejemplos de que la economía circular dejó de ser un esfuerzo aislado sea Visión Circular, colectivo liderado por la Andi. Entre 2021 y 2025, más de 380 empresas lograron aprovechar 281.000 toneladas de envases y empaques, un modelo que fue reconocido por la Ocde y destacado durante la COP30 [verificar]. La lección es clara: cuando las empresas colaboran, el impacto ambiental y económico se multiplica.
La economía circular dejó de ser un asunto de imagen para convertirse en un factor de competitividad. En un mundo donde los recursos son cada vez más limitados y la eficiencia marca la diferencia, desperdiciar es un lujo que las empresas ya no pueden darse. El verdadero liderazgo consiste en crecer sin agotar los recursos, convirtiendo cada proceso, cada material y cada residuo en una nueva oportunidad de generar valor.
Apuesta de economía circular ya suma 281.000 toneladas de envases recuperadas
Visión Circular de la Andi presentó los resultados de 2025, con un balance que refleja el avance local de la economía circular. Desde 2021, la iniciativa ha recuperado y reincorporado a las cadenas productivas 281.000 toneladas de envases y empaques. Además, tiene presencia en 217 municipios de 29 departamentos y metas regulatorias superadas en todas las categorías de materiales. Solo en plásticos, el sistema gestionó 24.425 toneladas, casi el doble de la meta de 12.975 toneladas.








