La inflación mensual de Venezuela se duplicó con creces en junio, lo que agrava las dificultades de las familias que ya enfrentan la devastación provocada por los dos terremotos del 24 de junio.
La inflación alcanzó 13,8% tras haber bajado 6,3% en mayo, según datos del Banco Central. Esta aceleración complica los esfuerzos de reconstrucción de la presidenta interna Delcy Rodríguez y representa un revés para la estrategia de su gobierno de contener la inflación mediante la estabilización de la moneda local. Los precios al consumidor han aumentado 129,8% en lo que va del año.
El repunte de los precios agrava la situación de millas de familias desplazadas por la catástrofe. Muchos venezolanos duermen en calles, escuelas, iglesias y estadios mientras el gobierno, con apoyo internacional, acelera la puesta en marcha de aviones de alojamiento de emergencia.
El gobierno interino de Rodríguez ha intentado reducir la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el del mercado negro mediante ventas de dólares del banco central, una estrategia posible después de que EE.UU. concedería acceso a parte de los ingresos por exportaciones de petróleo de Venezuela. Esta política es especialmente relevante en un país que importa gran parte de lo que consume, incluidos algunos alimentos básicos.
Según estimaciones privadas, desde enero se han inyectado al mercado al menos US$7.000 millones. El gobierno también ha permitido que el tipo de cambio oficial se deprecie con mayor rapidez. El diferencial entre el tipo de cambio oficial y el del mercado paralelo se reducción de 36% a 15% entre el 9 de junio y el 10 de julio, según la consultora local Síntesis Financiera.
“Sin embargo, la diferencia se amplió tras los terremotos debido a una combinación de incertidumbre después de la catástrofe y una sostenida demanda de divisas”, afirmó Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera. “La aceleración en junio era inevitable”.









