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Hay relojes que destacan por su historia, otros por su complejidad mecánica y unos pocos por su capacidad para convertirse en iconos culturales. El Rolex Cosmograph Daytona Rainbow pertenece a esta última categoría.
Cuando Rolex lo presentó en 2012, sorprendió incluso a los coleccionistas más veteranos: la marca más conservadora de la alta relojería apostaba por un cronógrafo cubierto de piedras preciosas, con un bisel formado por un degradado perfecto de zafiros de colores que requería años de selección y engastado.
La aparente exuberancia del Rainbow esconde un trabajo artesanal extraordinario. Rolex selecciona decenas de zafiros baguette de idéntica pureza y talla para crear una transición cromática continua, un proceso extremadamente complejo que explica, junto con su escasísima producción, por qué se ha convertido en una de las referencias modernas más difíciles de conseguir.
Hoy, lejos de venderse por su precio original, las pocas unidades que llegan al mercado secundario tienen un costo que parte de los US$408.000, pero puede superar los US$817.000, dependiendo de la referencia, el estado de conservación y la configuración de la esfera. Por ejemplo, la versión de oro blanco la hemos encontrado en la web de la joyería Bonnano Roma por US$408.000.
En Chrono24 -el mayor mercado online del mundo especializado en relojes de lujo -pueden encontrarse ejemplares ofertados por encima de los US$817.000, una cifra superior al precio de deportivos como el Ferrari 296 GTB e incluso cercana al de algunos modelos de producción limitada de la firma italiana.
Lo que convierte al Daytona Rainbow en una pieza única no es únicamente su rareza. Su rasgo más reconocible es el bisel formado por 36 zafiros de colores talla baguette, cuidadosamente ordenados para crear una transición perfecta entre rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. A ello se suman diamantes engastados en las asas y, según la referencia, índices de diamantes o de zafiros sobre una esfera lacada negra.
Rolex nunca ha comunicado cuántos ejemplares fabrica al año, pero la industria coincide en que su producción es muy reducida debido a la enorme dificultad de reunir piedras con el color, la transparencia y el tamaño exactos. Precisamente, esa escasez explica que apenas aparezcan unidades en subastas internacionales o en distribuidores especializados.
Las referencias más conocidas son la 116595RBOW en oro Everose, la 116598RBOW en oro amarillo y la 116599RBOW en oro blanco, todas ellas equipadas con el calibre automático 4130 y caja Oyster de 40 milímetros. Más recientemente, han aparecido nuevas generaciones igualmente reservadas a un grupo muy reducido de clientes de la marca.
El precio oficial del Daytona Rainbow nunca ha sido un dato especialmente relevante porque, en la práctica, acceder a él ya era extremadamente difícil incluso para clientes habituales de Rolex. Lo verdaderamente llamativo es su comportamiento en el mercado secundario.
En 2022, por ejemplo, Phillips adjudicó un Daytona Rainbow de oro Everose por US$700, mientras que otros ejemplares en oro blanco y amarillo también han alcanzado cifras de seis dígitos.
Otro aspecto que explica la fascinación por el Rainbow es que representa una excepción dentro de la filosofía histórica de Rolex. Durante décadas, la firma suiza construyó su reputación sobre relojes eminentemente funcionales y deportivos. El Daytona Rainbow demuestra que la casa también domina la alta joyería sin renunciar a los estándares técnicos que caracterizan al Cosmograph Daytona.
Esa combinación de cronógrafo profesional, gemología de primer nivel y disponibilidad extremadamente limitada ha convertido a esta referencia en una de las piezas contemporáneas más buscadas por coleccionistas, inversores y celebridades, que rara vez aparece en el mercado y casi nunca permanece mucho tiempo a la venta.
Pero más allá del precio, el Rainbow simboliza una tendencia cada vez más evidente en la alta relojería contemporánea: los modelos más escasos y difíciles de conseguir han pasado de ser simples instrumentos de medición del tiempo a convertirse en activos de colección. En ese exclusivo club, el Daytona Rainbow ocupa un lugar privilegiado.
El reloj favorito de Hollywood y de las estrellas del deporte
Si existe un embajador oficioso del Daytona Rainbow, ese es Mark Wahlberg. El actor estadounidense ha sido fotografiado en numerosas ocasiones luciendo la versión de oro Everose, una pieza que encaja con una colección donde también figuran Patek Philippe, Richard Mille y otros Rolex extremadamente exclusivos.
El cantante Adam Levine, líder de la banda Maroon 5 y uno de los mayores coleccionistas de relojes entre las celebridades, también posee un Daytona Rainbow. A ellos se suman el guitarrista y coleccionista John Mayer, el jugador de la NFL Travis Kelce (marido de Taylor Swift) e incluso el español Carlos Alcaraz, que lo lució en la final del Mundial de fútbol 2026 que ganó España. Sin embargo, no es el único Rolex que figura en la exclusiva colección del tenista.










