Colombia llora la muerte de Miguel Uribe: una bala más que hiere la democracia

Un crimen que toca el alma de la nación

La muerte del senador Miguel Uribe, confirmada este martes, deja a Colombia sumida en una profunda tristeza. Tras ser atacado a tiros el pasado sábado en un mitin político en Modelia, Bogotá, el joven político del Centro Democrático no logró recuperarse de las heridas.

Miguel Uribe representaba para muchos una nueva generación política, decidida a enfrentar los desafíos del país con convicción. Su asesinato corta de raíz una carrera con proyección presidencial y deja un vacío simbólico y emocional difícil de llenar.

Una historia que se repite… y no debería

Este crimen no es solo personal ni partidista: es histórico. Colombia revive viejas heridas al ver cómo la violencia política vuelve a cobrar la vida de uno de sus líderes. Es imposible no recordar los años en que pensar diferente significaba firmar la propia sentencia de muerte.

La polarización no solo ha calado en el discurso: ha vuelto al cuerpo.

Honrar su memoria con paz y justicia

El mejor homenaje a Miguel Uribe no puede ser el silencio. Su legado debe convertirse en un llamado urgente a proteger la vida, la democracia y el debate político. Ninguna idea justifica una bala. Ningún desacuerdo puede terminar en muerte.

Colombia debe recordar, pero también reaccionar. Porque cuando matan a un político por sus ideas, es toda la democracia la que sangra.

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